Crónica: trekking entre Pampa Linda y laguna Ilón

Hoy presentamos la crónica de Ale Patagonia sobre el trekking entre Pampa Linda y la laguna Ilón, en Bariloche. Esta es una travesía fácil de todo el día que recorre la cordillera y acerca a sus protagonistas a estos dos puntos de gran belleza descubiertos y admirados hace años ya por los primeros audaces caminantes.

¡¡Hola!! Comparto mi historia!! Mi travesía a la laguna: de riesgos, límites y naturaleza. Una serie de decisiones acertadas…

Salí 10:30 con mochila cargada y todas las ganas. Dejé las llaves de mi casita temporaria en el lugar acordado con Gerardo y encaré el camino. Ya estamos en otoño, así que entre hojitas de colores me fui metiendo en el bosque. Feliz, estaba feliz de, por fin, estar yendo a un lugar al que siempre quise ir. Me habían explicado el camino, 1 y 1000 veces. Sabía que primero venía el vadeo de un rio, luego una eterna y difícil subida, un mallín y después de todo eso: la laguna!!

El sendero a la laguna Ilon

El sendero a la laguna Ilon

El sendero a la laguna Ilon

El sendero a la laguna Ilon

Recorrí un bosquecito hasta que choqué con el río. Hice cambio de calzado, desabroché mi mochila y agarré fuerte los bastones. No fue difícil, fue divertido y muy frío!!! Otro cambio de calzado y a seguir. Cantando bajito encaré la subida, sin saber que estaría toooooooooodo el día subiendo sin parar. Al principio, la senda va por un precioso bosque, árboles y cañas te rodean. De a poco el sonido del agua del río va quedando atrás y entrás por completo en el mundo del bosque, sus silencios, sus temperaturas, sus habitantes y algunos rayos de sol que tienen permiso para entrar.

El sendero a la laguna Ilon

Mientras subía una parte bastante empinada, daba 2 pasos y me detenía. En una de esas paradas, levanto la vista y veo ahí, tan cerca, un bonito chucao. Ave muy común en nuestros bosques. He visto otros en otros lugares pero siempre vuelve a maravillarme la naturaleza y quedo como hipnotizada mirándolos cada vez que alguno se me aparece. Retomé la subida que no daba descanso. Llegué a un arroyito, recargué agua, tomé fotos y almorcé. Un cartel indicaba que me faltaban 3 horas para la laguna. Más de 3 horas después yo seguiría caminando pero bue… eso lo cuento más adelante. La subida se puso más áspera. Algunas raíces que hacían de escalón, eran tan altas que me obligaban a sacarme la mochila para subir sin peso y volverla a cargar. Desgaste de energía, tiempo perdido y aumento de cansancio. Cada vez subía más empinado, parecía que subía en puntas de pie. Y en éstos casos, donde hay tanto esfuerzo y varias horas de caminata, es cuando comienza a notarse el peso de la mochila. Ya no paraba cada 2 pasos, paraba cada 1.

Carteleria del sendero a la laguna Ilon

Carteleria del sendero a la laguna Ilon

El sendero a la laguna Ilon
Empezaron a aparecer algunos pasos rocosos. En éstos lugares, uno va trepando como garrapata! Pero… con el peso de la mochila en mi espalda era casi imposible seguir a menos que me la sacara y la subiera a la rastra. En ese momento, comencé a pensar en cómo bajaría 2 días después, si no podía subir… ¿cómo bajaría? Seguí subiendo ayudada por los bastones. Daba un paso, clavaba los bastones, y antes de que un pie resbalara hacia abajo, afirmaba el otro. Toda ésta maniobra sostenida por la fuerza de mis brazos que agarraban los bastones.
Las vistas del Tronador invitaban a seguir subiendo para ver más. Pero se complicaba… Más de 3 horas después de aquel cartel que indicaba que faltaban 3 horas… yo seguía subiendo incansablemente. No había encontrado el mallín aún y lo que era peor: no había salido de ese cañadón, lo que indicaba que todavía me quedaba más subida.

Vista desde el sendero a la laguna Ilon

Vista desde el sendero a la laguna Ilon

Apareció otra parte rocosa. Encaré con las manos porque no se podía con los bastones. Empecé a “escalar” y en un paso hecho con menos fuerza de la que necesitaba, el peso de la mochila me empujó hacia un costado. Detuve el ascenso, me senté y pensé: “son las 15:30 y sigo acá ¿es conveniente seguir asi?”. Si decidía seguir: tendría que subir la mochila arrastrándola, no puesta. Y volver a bajar, luego de dejar la mochila arriba, para buscar los bastones que habían quedado abajo. Si decidía volver: tendría que arrastrar la mochila y bajar sentada. Descarté la opción de seguir subiendo: era tarde, demandaba mucha concentración cada paso por el peso que llevaba en mi espalda y la bajada sería igual de complicada.
Tengo muy en claro que voy a la montaña a divertirme, no a ponerme en riesgo. Uno se conoce o al menos debería conocer sus límites y aguante físico. Asi que decidí no subir más.
Tenía 2 opciones: acampar ahí mismo o empezar a bajar. Si elegía bajar, el momento era “Ya”. Sabía que hasta las 19:30 tenía luz natural, después de eso, linterna!

LAGUNA ILÓN (12)

El sendero a la laguna Ilon

Pensé en acampar ahí. No se debe pero estaba muy cansada. Decidí que lo desparejo del suelo, las piedras y las plantas con espinas no me molestarían a la hora de hacer un campamento de emergencia. El lugar era demasiado lindo: vista exclusivísima al Tronador, un roquerio sin bosque, al borde de un pequeño precipicio, una vista increíble del valle que estaba subiendo, todas las lengas rojas, un cielo celestísimo, sol y nada de viento. Mi locura por la naturaleza casi me convence de quedarme, pero mi sentido común me hizo darme cuenta de que era un error. Apenas bajara el sol llegaría el frío, y si helaba como la noche anterior… la iba a pasar mal. Y noté algo fundamental: no tenía agua.

El sendero a la laguna Ilon

El sendero a la laguna Ilon

Tantos minutos de decisión me hacían perder cada vez más tiempo. Nunca antes me había pasado de estar tan justa con el tiempo, las horas de luz y mi resistencia física.
Ya eran las 4 de la tarde cuando descarté acampar ahí y decidí volver a Pampa Linda. Empecé a bajar, tranquila pero constante, en lo posible. Las partes rocosas fueron las más complejas, como a la subida, me hacían perder tiempo! Porque ahora, al tema del peso de la mochila se sumaba el tema de mis rodillas. Pero sabía que sería asi, solo tenía que tomarlo con calma. Era simple la situación: tenía agua, tenía abrigo, tenía comida y tenía linterna. Como mucho, se me haría de noche pero el sendero está bien marcado. El detalle más emocionante era la posibilidad de cruzarme con algún habitante nocturno del bosque. Algún animalito tan amigable como el chucao de la tarde! Jajaja Mientras no fuera un murcélago….

El sendero a la laguna Ilon

El sendero a la laguna Ilon

Llegué al arroyo donde había almorzado. Eran las 6 de la tarde… tomé litros de agua! Y seguí bajando. Desde ese lugar calculaba 1 hora más hasta llegar a Pampa Linda. Media hora después llegué al río que había vadeado a la mañana…. Pero ahora estaba muy crecido!!!! El río que había sido divertido vadear, ahora estaba considerablemente más ancho y venía con más fuerza. Pensé en acampar ahí y cruzarlo al día siguiente. No es lugar de acampe, pero no quería arriesgarme a cruzarlo y terminar mojadísima por algún posible chapuzón. Divisé una piedra en la costa del frente, mientras trataba de decidir qué hacer y buscaba otros cruces alternativos. No había otros cruces posibles y descubrí ahí, más cerca de lo que imaginaba, un mallín… no me gustan los mallines… Vuelvo a mirar la piedra enfrente y ya no estaba. El río crecía veloz.

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LAGUNA ILÓN (19)

Al instante, un Martín Pescador se posa en el árbol de la costa frente a mí y mira hacia el agua. Seguramente buscaba alimento pero para mí fue una señal, decidí cruzar el río: Ya!!!!!
Cambié el calzado, metí lo electrónico en bolsas plásticas, maté varios mosquitos que empezaban a atacar, me puse la mochila aunque no la ajusté a mí y me até los bastones. Sabía cuál era la parte más profunda, solo tenía que aguantar la corriente. Di un paso, clavé el bastón en el fondo y di otro paso, clavé el otro bastón y di otro paso. Dejé de divisar el fondo… venía lo más hondo!! Encaré… clavé el bastón y di un paso más, el agua me llegó más arriba de la rodilla, ya casi llegaba a tocar mis shorts. Clavé el otro bastón y di el otro paso. Ambas piernas con el agua por encima de la rodilla y volví a ver el fondo!!! Bien, ya había pasado la parte más profunda!!! Terminé de cruzarlo, re contenta!! Me invadieron los mosquitos así que decidí no cambiarme el calzado y seguir así. Volví a recorrer el bosquecito húmedo, que ahora estaba más húmedo que a la mañana.

El sendero a la laguna Ilon

El cartel que decía Pampa Linda a la derecha, estaba caído. Por suerte, conozco el camino pero podría haberme perdido en los campos de Vereertbrugghen! Pasé la tranquerita y llegué al camino directo a Pampa Linda. Unos cuantos pasos más, caballos en el corral a la izquierda, un auto mal estacionado a la derecha, 2 chimangos en la rama más alta de un ñire, el albergue con el humito de la caldera saliendo por la chimenea, el Trona iluminado con las últimas luces y la casa del guardaparque a mi izquierda…
“Llegamos” le dije a mis patitas y las felicité. Busqué las llaves donde las había dejado. Entré a mi casita 19:30…. 9 horas después de haberme ido, sin haber llegado a destino, muy cansada, con una picadura de mosquito enfurecido en mi frente, con las patas mojadas y llena de tierra. Pronto se hizo de noche, Puse lo mojado a secar, me bañé, me cociné unos fideítos, me premié con unas Lays que guardaba para mi cercano cumple!, me regalé una rhodesia antes de acostarme y luego me dormí feliz.
Fue un día de aventura, muchas decisiones, muchísimo esfuerzo físico y gran aprendizaje personal. Los días que pensaba pasar en la laguna no sé si llegarán alguna vez, pero el intento de haber ido fue genial. La próxima me consigo alguien que me lleve todo el equipo y yo iré caminando livianita!!!! Todo llega, dicen….

Aclaración:
Al día siguiente se largó a llover y bajó la temperatura. Al siguiente empezó a nevar…. Estuvo muy bien volver!!!!! No es que sea una travesía imposible de hacer, sino que mi error fue ir con demasiado peso en la mochila. Si bien la idea era pasar 3 días en la laguna, debería haber ido con menos peso.

Texto y fotos: Ale Patagonia – alepatagonia21@hotmail.com

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6 Comments

  1. Richard

    Mucho bueno. Pregunta: hay buenos lugares en el sendero donde se pude tener intimidad con vista panoramica bien?
    Saludos

  2. Hola! No vendemos servicios acá, solo comentamos los senderos

  3. Hola Ale,

    Cuando fue esta travesia? Recordas el mes/año?
    Muchas gracias!

  4. Ale Patagonia

    Jaja hola Leonardo,
    Obviamente iba demasiado cargada pero lo más importante (y no lo sabés porque no me conocés) es que yo soy muy lenta en la montaña…
    Además conté “mi” experiencia, lo que no significa que sea asi para todos.
    Pero volveré a intentarlo!!! Porque lenta o no, me encanta!!!
    Saludos.

  5. Hola Leo, gracias por comentar. Cuando quieras mandarnos tus crónicas, bienvenidas! Te mando un abrazo.

  6. Leonardo Caponi

    Hola, no entiendo como pudiste demorar tanto en esa picada. Son 4 horas a paso “holgazan”.
    Quizá ibas demasiado cargada o no era tu dia (para salidas de 2 días mi mochila rara vez supera los 9 kilos, sin contar el agua (1 kg o menos, depende el tramo)).
    Saludos.

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