Un refugio de montaña bajo la Vía Láctea

Tomar un té y practicar ski nórdico o bien hacer un paseo nocturno bajo la bóveda estrellada del cielo de Bariloche, son algunas de las opciones que ofrece el refugio de montaña Neumeyer. Un lugar único a solo 20 kilómetros de la ciudad.

Clemente Arko es un anfitrión que ama su lugar y eso le otorga una gran facilidad para transmitir a los visitantes la magnificencia de un lugar único ubicado a sólo 20 kilómetros de la ciudad de San Carlos de Bariloche: el refugio de montaña Neumeyer.

“El club andino eligió este lugar. El refugio se construyó en 1971 y hasta 1985  funcionó como todos los demás refugios, de noviembre a abril. Pero a partir de ese año,  un genio visionario absoluto de las actividades turísticas, Cristian King, junto a Jorge Campos, crean las actividades invernales y desde ese momento funciona todo el año”, explicó a Télam el actual prestador del refugio.

Ubicado al sureste del lago Nahuel Huapi, el Neumeyer es famoso por sus cenas de Navidad y Año Nuevo, donde los turistas despiden el año bajo un cielo estrellado. “En la oportunidad hacemos la caminata más larga del mundo: subimos un año y necesitamos volver al año siguiente”, aseguró con complicidad.

El paisaje que rodea al refugio cambia de colores y formas según la época del año: un anaranjado amarillo por las millones de flores que cubren el suelo en verano va mutando en una paleta de verdes en otoño producto de las hojas de lengas. En invierno, la nieve pinta todo el lugar de blanco y el verde de los nuevos brotes y las flores, vuelven a colorear el espacio en primavera.

“Soy un convencido que el encanto mas grande que tiene Bariloche son sus ecosistemas. Uno ve en Bariloche tantas bellezas porque en realidad son los distintos ecosistemas que generan paisajes diferentes. Nosotros tenemos el privilegio que el bosque alto andino –nuestro ecosistema- a su vez muda cuatro veces su ropa”, precisó.

Flores de amancay en el sendero al refugio Neumeyer

Esta variedad de paisajes y colores son ideales para disfrutar de caminatas –diurnas y nocturnas-, hacer prácticas de trekking o bien realizar juegos asociados a la montaña. Por su parte, quienes visiten el refugio en invierno, tienen la posibilidad de practicar esquí nórdico, una de las maneras más sencillas de aprender esa actividad.

“En invierno las familias tiene las posibilidad de conocer la única laguna congelada que existe en Sudamérica; la Laguna Verde que está congelada durante todo julio, agosto y septiembre, y en años excepcionales en parte de junio y parte de octubre. Se accede por el sendero que va derecho hacia el norte del refugio”, precisó.

El refugio, bautizado en homenaje a Juan Javier Neumeyer, uno de los 4 fundadores del Club Andino de Bariloche, está rodeado de árboles de hasta 300 años y una planta, la Amancay, que tapizan el suelo de amarillo durante su floración en enero y febrero.

“Nosotros generamos los primeros senderos interpretativos del Parque Nacional Nahuel Huapi, en 1995. Después, felizmente, fueron apareciendo en otros lugares del parque nacional. Somos el último bosque antes de la estepa patagónica”, señaló.

Este hombre nacido y criado en Bariloche, explicó que el lugar es reconocido también por tratarse del hábitat de una rana endémica que solo se encuentra en este lugar, pero además destacó las sorpresas que puede deparar el refugio a los visitantes.

El refugio Neumeyer, base para trekking en el valle del Challhuaco

“La primer sorpresa es que tan cerca de la ciudad haya un lugar tan virgen, tan prístino y tan maravilloso. La segunda es que la geografía permite a todas las edades, desde niños de 2 a 3 años hasta gente mayor de 80 años recorrer y disfrutar de la naturaleza. Y por último, los servicios que nosotros brindamos. El refugio es un restaurante y salón de té al cual todo el mundo puede acceder”, destacó.

“Yo soy esquiador nórdico, fui kayaquista de río, y me gusta la naturaleza. Por ahí el detalle de que este sea el refugio más fácil de acceder y donde uno empieza todas las actividades de  montaña es una coincidencia con su nombre porque Neumeyer fue el argentino nacido en San Carlos de Santa Fé, que fue a estudiar a Suiza medicina y que ahí aprendió los vicios de montaña, y nosotros somos el lugar para aprender las actividades de montaña”, concluyó.

Leé la crónica del trekking al refugio Neumeyer haciendo click aquí!

Fuente: Telam.com.ar

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