San Martín de los Andes: entre natura y cultura

Un sendero interpretativo para hacer senderismo o trekking por el Parque Nacional Lanín y una visita a una comunidad aborigen, dos opciones imperdibles.Trekking en San Martin de los Andes

El Parque Nacional es dueño de alguno de los parajes más impactantes de la Patagonia. Entre bosques, lagos y montañas las alternativas para aprehender el entorno son infinitas.

Quizá una de las maneras más recomendadas es hacer trekking para respirar el aire puro -marcado por líquenes en los árboles-, visualizar la naturaleza en su esplendor con la fauna esquiva y la flora desatada, con su increíble gama cromática, y más, escuchar los sonidos que no se asemejan jamás a los de la ciudad.

El Sendero del Escorial es una de esas caminatas que no se olvidan. Con nivel de dificultad bajo, el circuito invita a recorrerlo en poco más de dos horas. Se trata de un un terreno pedregoso, rodeado de árboles de escasos dos metros de altura.

Se trata de las mismas especies que en los bosques pueden alcanzar los 20 o 30 metros del suelo a la copa. Aquí parecen bonsais colocados por la mano del paisajista.

La guía

Para acceder al sendero se transita por la ruta 62. Partiendo de Junín de los Andes se llega hasta el kilómetro 61, donde cruza el escorial del Achen Ñiyeu. Allí, hay un cartel que indica el inicio de la excursión.

En todo el recorrido hay 8 carteles interpretativos, colocados por un grupo de alumnos de un colegio secundario cercano junto a los trabajadores del parque, como parte de un proyecto educativo.

Desde la ruta se accede a una huella consolidada que va por encima del escorial. Además de los árboles enanos llaman la atención la cantidad de lagartijas que pululan sobre la piedra cuando el sol les brinda su calor.

Luego del escorial la senda tuerce hacia la derecha e ingresa en el bosque hasta llegar al lago Epulafquen, uno de los más azules del sur.

Para continuar hacia la angostura hay que cruzar el arroyo Escorial poco antes de bajar al lago. Este desvío no está señalizado, pero es sencillo encontrar la senda.

El bosque en esta zona se torna más denso y más variado a cada paso: raulíes, coihues, maitenes y extensiones de caña colihue invitan caminar en paz bajo su sombra. Aquí y allá se notan los rastros de animales.

Los más evidentes pertenecen a los jabalíes que revuelven el suelo escarbando con pezuñas y hocico por igual. La salida puede continuar bordeando el lago Epulafquen hasta llegar a una bellísima pampa donde se encuentra la seccional homónima, la más antigua del Parque Nacional Lanín.

La postal de dos lagos que son casi uno desde aquí es inmejorable. A partir de este punto apenas queda media hora hasta llegar a la angostura que une al Epulafquen con el Huechulafquen. Desde alguna picada se accede a una pequeña playa de piedras, y allí solo queda contemplar la proeza natural y felicitarse por la propia.

Fuente y foto: LosAndes.com.ar

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