El senderismo atrae a nuevos adeptos en la Patagonia Argentina

El aroma a tierra siempre húmeda, el follaje de los árboles que refugia y la tímida brisa -que alivia en verano y que recala los huesos en invierno- hacen del sendero y la montaña un lugar único.

El paisano que hasta no hace mucho abría el paso a fuerza de machete y trasladaba sus animales por la senda, ya casi no se ve. El paisaje “humano” ha cambiado. Las zapatillas de trekking remarcan las antiguas huellas y los turistas y residentes van reformulando la identidad del camino.

Desde hace algunos años, el senderismo crece exponencialmente y dejó de ser una actividad casi exclusiva de deportistas y aventureros. Gente de todas las edades y perfiles se animan a desafiar la cordillera. Y cada vez son más los jóvenes –y no tanto- que entrenan y que cultivan un buen estado físico. El crecimiento de las carreras de aventura da la pauta de ello.

Gracias a su entorno natural casi virgen y escenarios despoblados, Villa La Angostura se ha convertido en la niña mimada de las competencias de aventura y en un destino de “culto” al trekking. Pero el incremento de la demanda también conlleva un riesgo en cuanto a la preservación del entorno y la capacidad de carga del sendero. El desafío a futuro sin duda será encontrar el equilibrio entre esas dos variables.

El senderismo suma adeptos en Patagonia Argentina

“La diferencia con otras localidades es que estamos en el lugar más natural, más en contacto con la naturaleza. Eso es lo que hoy tenemos que aprovechar. Saco a caminar a la gente y es casi seguro que no nos vamos a encontrar basura y tampoco personas. Eso es lo que nos identifica y eso hay que preservar”, cuenta la guía de montaña Dolores Moreno, quien junto a su marido, Fabián Fasce, también guía desde hace más de 20 años, ofrecen excursiones de “turismo activo” durante todo el año.

En la zona norte del Parque Nacional Nahuel Huapi, en los alrededores de la villa, existen unos 50 senderos categorizados por Parques Nacionales. La mayoría de ellos eran sendas de antiguos pobladores y son aptos para todo tipo de público. “La ventaja que tiene Villa La Angostura es que es un senderismo más familiar, más tranqui”, dice Fasce.

En el marco del Club Andino, desde el 2006 la pareja de montañistas impulsa un proyecto para desarrollar la zona norte del Parque, con la construcción de refugios, señalización de senderos y picadas. Lo presentaron en Parques Nacionales y el Municipio, pero hasta ahora las respuestas han sido escasas.

Entre otras cosas, proponen la reconstrucción del refugio Arbolito, al pie del cerro Dormilón, otro en Cajón Negro y en el circuito TrafulAngostura. El proyecto original también contemplaba la reconstrucción del refugio El Dormilón (obra pronta a concluir)

Buscar el equilibrio

“El valor de agregado de La Angostura es su entorno. Tenemos muy buenos hoteles, servicios y restaurantes. Pero un hotel 7 estrellas pueden hacerlo en el desierto… Lo que no se puede lograr es el entorno. Sin su bosque, sus montañas y sus lagos, la Angostura pierde su ventaja comparativa “, asegura Fasce.

El dilema de Parques radica en que por un lado debe garantizar el acceso y por otro, asegurar el control de la zona. La presión de la demanda ha crecido.

“Parques está en un brete, no puede prohibir, pero no tiene control sobre todo el parque, no tiene los medios para controlar. Y cuanto más popular, mayor riesgo para la conservación. El problema es que no hay cultura de montaña. Desde el club tratamos de educar andinistas, que puedan salir a la montaña y ser parte”, dice Dolores, y destaca la necesidad de desarrollar los senderos para que la gente pueda salir a caminar sola. ”

Se debe poder ir solo. No tenés que ir con guía a ningún lado. No puede ser obligatorio. El espíritu de la montaña es de libertad, y sería ir en contra de eso”, asegura Fasce.

Por eso apuntan la necesidad de desarrollar senderos base y capilares en toda la zona, señalizados de manera tal que el caminante pueda circular sin problemas.

El concepto es el mismo que fundamenta el proyecto Huella Andina, un sendero de más de 500 km que busca unir Esquel con Aluminé. Hasta el momento hay varios tramos habilitados, dos de ellos en la zona de Villa La Angostura.

Gran parte del trabajo de marcación estuvo a cargo de guías locales y colaboradores voluntarios y guardaparques.

A medida que se venden y lotean tierras, los accesos a la montaña y el lago se ven limitados. Fasce señala que una de las ideas del proyecto es buscar una figura legal para declarar zonas de interés turístico y que el propietario garantice un derecho de paso.

“Los antiguos pobladores y dueños no lo objetan. A medida que se van vendiendo se van haciendo proyectos nuevos que te pueden cortar el acceso al lugar. Por usos y costumbres tendrían que dar un derecho de paso aunque sea de dos metros de ancho. No es para molestar a nadie. Si yo digo que el valor agregado es su entorno, pero después no hay acceso…”, reflexiona el guía.

“Hay mucha gente caminando. No hablamos de senderismo sólo para el turista, sino también de apertura para la gente que vive acá. En Bariloche se perdieron accesos y actualmente peligra la llegada a lugares como Jacob y Laguna Negra“, concluye Dolores.

El trekking suma adeptos en Patagonia Argentina

La visión de Parques

“Si bien el senderismo es una actividad de muchos años, se está dando en los últimos años un aumento en la cantidad de personas que caminan los senderos, y en La Angostura se han revalorizado algunos”, señala el guardaparque Mariano Calvi, responsable del área de Servicios al Visitante del Parque Nacional Nahuel Huapi.

Para Calvi los senderos de la zona aún están lejos de superar su capacidad de carga, pero asegura que si continúa creciendo la actividad será un desafío para Parques atender la demanda, controlar y mantener las sendas.

En Villa La Angostura el sendero que registra mayor transito de visitantes es el acceso a la Península de Quetrihué, con 30 mil visitantes por año.

El resto, al menos los que Parques tiene forma de registrar los ingresos, no superarían la capacidad de carga.

“Cuando los senderos son muy transitados surgen problemas como la creación de accesos secundarios, erosión del suelo, lugares espontáneos de acampe. En Bariloche hay muchos casos en que el problema se da por la forma inadecuada en que se ha abierto el sendero, algunos muy antiguos. Esperamos que Villa La Angostura aprenda y no repita esos errores”, dijo Calvi.

Fuente y fotos: RioNegro.com.ar

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