El Bosque Tallado, en el faldeo del Piltriquitron, El Bolson

El bosque tallado, en el cerro Piltriquitron, El Bolson

Una tras otra, la naturaleza regala imágenes deslumbrantes en los dominios de El Bolsón , en Río Negro. Sobre el faldeo del Piltriquitrón –el cerro guardián de los bolsonenses– brillan las cabañas de madera de Villa Turismo, confundidas con los elegantes chalés y los colores intensos de sus jardines. Un magnífico escenario para animar el inicio de una excursión.

El bosque tallado, en el Pitriquitrón, El Bolsón

El bosque tallado, en el Pitriquitrón, El Bolsón

De la aldea se desprende un camino de ripio, que se anuda en curvas y contracurvas, para apuntar hacia una porción del bosque andino transformada en sala de arte a la intemperie. La vegetación arrasada por un incendio en 1978 fue rescatada por artistas argentinos y del exterior y revive en las esculturas del Bosque Tallado .

El bosque herido recuperó su esplendor en 1996 y ahora son cincuenta las figuras de dos a tres metros de altura llenas de expresividad. Cada uno de estos corpulentos troncos de lenga antes yacía tumbado y teñido de negro por las llamas. Al pie de la montaña, los primeros ejemplares de radal se enmarañan sobre el ciprés, la planta nativa que decora la subida desprendida de la ruta 40. Abajo van quedando Las Golondrinas, Epuyén y Cholila, las aldeas de cuento desperdigadas al sur.

El precipicio se adivina en luminosos balcones, que también permiten espiar –600 metros abajo– las parcelas simétricas de El Bolsón, que enmarcan los techos a dos aguas rematados por chimeneas humeantes.

El Piltriquitrón va tornando su tapiz verde oscuro en la tonalidad más reluciente del bosque de altura. Lengas, maitenes, pinos y arbustos achaparrados suceden a los cipreses a pasos de la Plataforma, el punto más alto al que pueden acceder los vehículos.

Allí empieza la travesía de 40 minutos a pie. El sol –que, al menos en este tramo agotador, no es bienvenido– despide impunemente todos sus fulgores. La senda se torna cada vez más empinada y angosta. A pasos de un recodo polvoriento, desde el suelo cubierto de arbustos, piedras sueltas y astillas surgen los gigantes inmóviles del Bosque Tallado, orgullo de la Comarca del Paralelo 42° y una aparición perturbadora para los visitantes.

El bosque tallado, en el cerro Piltriquitron, El Bolson

El bosque tallado, en el cerro Piltriquitron, El Bolson

Un pájaro carpintero sobrevuela “Señor lengol” –la primera obra, realizada en 1998 por Eduardo Iuso–, aterriza sobre “Los protectores del bosque” –del santiagueño Rodolfo Soria– y amenaza con picotear “Univalvos”, la pieza de Marcelo López, creador y presidente del Bosque. Retoma vuelo para unirse a una nutrida bandada, mientras el río Quemquemtreu juguetea entre las piedras. El aire llena los pulmones y el espíritu se regocija en este espacio que derrocha vitalidad.

Fuente y foto: Clarin.com

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One Comment

  1. Martín

    Hola! Queria contarles que me encanta el arte en el bosque, aqui desde la Selva Paranaense les mando un abrazo grande.
    Martín

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