Sendero al arroyo Cascada

El parque nacional Los Alerces tiene un lugar especial en mi corazón: fue mi primer destino de aventuras. Corría el año 2001, y la Colorada me había estado convenciendo de que fuéramos a recorrerlo en plan 100% aventura, que incluía mochila, carpa, campings agrestes y trekking. A esa altura de mi vida, no había hecho nunca esa combinación, así que estaba entusiasmado con la idea. A medida que el año transcurría, mi situación laboral se complicaba mientras el país parecía ir camino a desarmarse. Y así fue como llegamos a diciembre, y aquellos de ustedes que recuerden sabrán que no era el mejor momento para irse de vacaciones.

Acceso Parque Nacional Los Alerces

Acceso Parque Nacional Los Alerces

En ese contexto, entusiasmado por el viaje, pero deprimido por mi situación laboral y por la situación general del país, nos fuimos la Colorada y yo para Esquel, y desde ahí a Los Alerces. Y al llegar ahí, mágicamente, la belleza del paisaje me sobrepaso y no pude pensar en nada más que en descubrirlo y disfrutarlo. Así fue como un animal de ciudad como yo tuvo su primer contacto el trekking. El primer día lo dedicamos a establecer la carpa temprano en la zona de acampe agreste mas cercana a la intendencia del Parque, “las Rocas”, y a disfrutar la soledad (estábamos solos, literalmente, en esa zona, y en general toda la zona tenia escaso numero de turistas, consecuencia de lo que pasaba en el país). Disfrutamos la playita, el bosque, y nos dormimos temprano. Como ya habíamos pasado por la intendencia y nos habíamos informado de los senderos, ya teníamos elegido cual sería nuestro próximo paso: el sendero al arroyo Cascada.

Al día siguiente, temprano, preparamos las mochilas. Al infaltable termo de agua caliente le sumamos cantimploras de agua fresca (que solemos suplementar con jugos en polvo), galletitas (no salgo si no hay Criollitas!), unas frutas y barras de cereal. Como el sol pegaba en ese enero y me pongo como un tomate fácilmente, el protector solar no podía faltar. Venían también binoculares, cámara de fotos y los planos que nos habían dado en la intendencia. Con todo listo, fuimos a la intendencia para registrar nuestro paseo en el Centro de Informes.

El sendero del Arroyo Cascada comienza justo al lado del edificio del Centro de Informes donde se hace el registro, unos 200 metros a la izquierda del mismo. Habíamos elegido este sendero ya que era de dificultad media y sin muchas pendientes, como para comenzar con algo tranquilo (el desnivel total era de un poco mas de 500 metros, pero en una pendiente muy tranquila). Ya de arranque nomás, encontrarme caminando a solas con la Colorada, rodeado solo por sonidos de la naturaleza, me sentí atrapado con ese otro mundo, tan distinto a la ciudad. Y así fue que no sentí en ningún momento cansancio: estaba demasiado ocupando absorbiendo la belleza que veía alrededor.

Sendero al arroyo Cascada

Sendero al arroyo Cascada

El sendero completo son unos 12 kilómetros, que se hacen en unas 4 horas. No tenía mayores dificultades, solo era cuestión de seguir las marcas amarillas, generalmente, círculos de pintura amarilla en los árboles. Nosotros nos tomamos un poco más, ya que parábamos cada tanto a tomar líquido y comernos alguna barra de cereal o fruta, admirando el paisaje y charlando sobre lo que sentíamos. Durante la travesía se recorre la ladera sureste del cerro Dedal, y hay excelentes miradores, así que teníamos excusas suficientes para paradas.

La vista desde el Mirador de la Villa

La vista desde el Mirador de la Villa

Subiendo y bajando, recorrimos bosques de coihues, vimos montones de carpinteros y un chucao, un pajarito esquivo, chiquito y de cola parada, sobre el que dice la leyenda que si lo escuchas a la derecha de tu sendero, presagia un buen futuro, y si es por la izquierda lo contrario, así que hay que insultarlo!! No hizo falta ese día, y hasta ahora viene bien. también vimos y sentimos montones de tábanos.

Finalmente llegamos al punto en que se cruza el arroyo, que teníamos que atravesar sobre piedras y troncos. así que aprovechamos para tomarnos unos mates y hacer un pequeño “almuerzo” de pan casero y pate y frutas, sentados en un tronco, con los pies en el agua, bajo la fresquísima sombra del bosque. Estuvimos unos 40 minutos ahí, solos, recién apareció un pequeño grupo cuando nos estábamos yendo. No puedo explicarles como me reconfortaba el alma esa tranquilidad del bosque, el rumor del agua corriendo, la imagen de esa naturaleza plena. Finalmente cruzamos y encaramos ya el regreso.

El arroyo Cascada, objetivo de la caminata

El arroyo Cascada, objetivo de la caminata

El resto del camino fue en bajada, con algunos tramos donde tuvimos que cuidarnos para no resbalar, pero nada grave. Finalmente salimos al camino de acceso a la Villa Futalaufquen, cansados pero felices del recorrido hecho. Pasamos nuevamente por la oficina de informes, para avisar de nuestro retorno, y después de comprar unos víveres para la cena, desandamos el (largo) par de kilómetros que nos separaban de la zona de acampe. Ahí nos dimos un baño en el lago, que ese día estaba extrañamente más calido. Una gran experiencia!


Ver Trekking arroyo Cascada (Parque Nacional Los Alerces) en un mapa ampliado

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