Trekking a Las Mellizas, en Villa Traful

Villa Traful se crea oficialmente el 30 de noviembre de 1936. Es a través de una resolución de la Dirección de Parques Nacionales que resuelve la mensura y subdivisión de 144 hectáreas a orillas del Lago Traful, con destino a crear una Villa turística. El nombre “Traful” se toma del Lago y este del Río. Al río se lo denomina así haciendo alusión a su unión con el Rio Limay. Es una deformación del vocablo de origen Mapuche “Travül” que significa junta o unión.

Los primeros propietarios son en su gran mayoría alemanes con la intensión de crear una segunda residencia que les permitiera hacer una vida más tranquila, en contacto con la naturaleza y atraídos por la buena pesca de truchas y salmones. La mayoría de los habitantes permanentes seguían siendo pobladores nativos de origen mapuche, chilenos y casi todos diseminados en el Gran Valle del Traful viviendo de la cría de ganado y el cultivo de la tierra.

La Villa es uno de los destinos turísticos en pleno desarrollo que componen la Patagonia de los Lagos, y encontramos aquí varios recorridos para la práctica de trekking. Hoy vamos a contarles sobre el sendero a Las Mellizas.

Este es uno de los senderos menos frecuentados por los turistas y, a la vez de los más interesantes de la región por varios motivos. Atraviesa bosques de cipreses, lagunas escondidas y hasta un yacimiento arqueológico con pinturas rupestres. Con una dificultad media, nos iba a tomar unas 6 horas dar toda la vuelta a las lagunas, y eso sin contar los tramos de cruce del lago. Como sabíamos que era interesante, nos tomamos el día completo para hacerlo.

Encaramos para la seccional Traful para anotarnos y ponernos un poco al corriente sobre las particularidades. Ahí nos contaron, entre otras cosas, que esta senda ya aparecía en los mapas a mediados de los años 40, y que no se ha modificado prácticamente hasta ahora. Para el tema del cruce, nos mandaron a consultar en la hostería Traful o el camping Costa Traful. Así que, arreglado el cruce, nos mandamos al otro lado del lago.

El muelle en Villa Traful, Neuquen

El muelle en Villa Traful

Unos 15 minutos después de salir del muelle llegamos a la costa Norte del lago Traful, y desembarcamos en la playa Bahía Grande. Buscamos entonces, por la izquierda de la playa, la senda que debíamos tomar y la encaramos siguiendo unas marcas amarillas en los árboles. Caminamos unos 10 o 15 minutos, para el lado del arroyo Filcún, y llegamos a una bifurcación, donde debíamos seguir a la derecha para encaminarnos hacia las lagunas. Ibamos en subida, que si bien no es excesiva, es constante, así que fuerza! La senda corre entre un bosque de cipreses y radales, y a medida que subiamos veiamos como vegetación va cambiando; más arriba ya vimos ñires.

A la hora mas o menos de haber arrancado llegamos a un portezuelo, a 1150 m.s.n.m, que nos permitió observar al Oeste el Lago Traful y hacia el N.O. el descenso hacia la Laguna Blanca a unos 800 m. Dejamos el portezuelo atrás y la senda comenzó a bajar siguiendo el curso de un arroyo, atravesando un bosque de ñires. Llegamos a un claro donde perdimos la senda, pero la encontramos hacia la derecha y la seguimos hasta otro claro mucho mas grande, donde apareció otra bifurcación. Tomamos el sendero de la derecha, que nos llevó hacia arriba al morro. Un cuarto de hora después nos desviarnos hacia la parte más alta del morro, donde disfrutamos del mirador de la laguna Azul. Desde este punto panorámico pudimos ver la laguna y los cerros que la rodean, con sus bosques de ciprés en las laderas. Ahí nos paramos, aprovechando la hermosa vista para descansar un poco las piernas y nos tomamos unos mates. Que bueno es eso! Casi parece que hacemos trekking para buscar buenos paisajes donde tomar mate.

Vista desde el sendero a Las Mellizas

Vista desde el sendero a Las Mellizas

Después de un rato de relax, retomamos la senda que empezó a descender hacia una pampa de coirones, donde pudimos ver el resultado de la acción glaciaria en forma de abanico aluvional. Perdimos de vista el sendero un par de veces, pero nos sirvió de guía saber que a nuestra derecha corría un arroyo que no debiamos cruzar. Así que seguimos hasta dar con unos corrales y con laguna Verde. Este es el paraje conocido como Las Mellizas, nombrado así en alusión a ambas lagunas, y que fuera habitado antiguamente por grupos nómades que vivían en cuevas y aleros de piedra. Justamente uno de esos aleros en adonde nos dirigimos a continuación, rodeando por el Norte la laguna. Unos veinte minutos de caminata nos llevaron hasta una bifurcación muy visible, en la que tomamos hacia la izquierda para poder acceder a las pinturas rupestres. Unos quince minutos y dos arroyos mas tarde llegamos al Alero Las Mellizas, un importante yacimiento arqueológico, donde podimos ver las pinturas rupestres de los antiguos pobladores de la zona.

Pinturas rupestres en el alero Las Mellizas

Pinturas rupestres en el alero Las Mellizas

Desde ahí, el sendero continuó bordeando paredones rocosos y nos topamos con el arroyo Verde, que no cruzamos, sino que tomamos por la derecha. Después de una subida hasta un portezuelo, empiezó un largo descenso. La senda corría por un bosque de cohiues e iba torciendo hacia la derecha, pasamos por una alameda y nos encontramos con unos corrales. Un poco más allá, una tranquera se atraviesó en la senda, y la pasamos. En este punto estabamos en Parada, una pequeña población, y tomamos la huella que corre por la izquierda de una cerca de palos. La seguimos hasta el final, y luego giramos hacia la derecha, hacia el lago, al que llegamos en unos quince minutos. Ahí tomamos una senda mas angosta, que bordea el lago por una media hora mas, que de esa forma llegamos al punto inicial del recorrido.

Luego tomamos nuevamente la lancha hacia la Villa, cansados pero felices por haber hecho el recorrido.


Ver Sendero a Las Mellizas – Villa Traful en un mapa ampliado

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