Esquel, de primavera-verano

Otoño en Esquel, ideal para el trekking

Las retamas y los cerezos en flor anuncian que Esquel y los pueblos cordilleranos están en plena primavera. La temporada de pesca de salmónidos acaba de abrir, y el Parque Nacional Los Alerces ofrece nuevos circuitos para deslumbrar a pura naturaleza.

Esquel, punto de partida hacia el Parque Nacional Los Alerces, se llenó de pescadores listos para la apertura de la temporada, lanzada el 1° de noviembre, mientras en algunos sectores los guías siguen trabajando en la apertura de nuevas picadas en la montaña: sólo falta que lleguen los enamorados del Sur que cada año pueblan sus senderos a la sombra de los coihues, las lengas y los alerces.

Gonzalo, que es guía de pesca y chef, dejó las hornallas del Museo D Orsay, en París, para embarcarse con los turistas y pescadores en flotadas sobre el río Rivadavia, que une los lagos Rivadavia y Verde, dentro del Parque Nacional. “La temporada se anuncia positiva: un buen invierno, con mucha nieve, augura también un buen deshielo y muchas truchas y salmones. Aquí es obligatoria la pesca con mosca y con devolución, y en el Rivadavia, además, está prohibido el trolling, una modalidad de arrastre que sí se permite en el Futalaufquen“, dijo.

Pesca en los lagos de Esquel

La pesca en el parque es con devolución

Especie exótica

Todavía hay truchas desovando, explica, y mientras arroja al agua una línea de flote recuerda que en los lagos del Parque Nacional está prohibida la resiembra de truchas, por ser una especie exótica. Sin embargo, su cantidad sorprende: muchas veces truchas arco iris hambrientas y también algunas marrones responden al llamado del falso insecto que las engaña. Más difíciles se muestran los salmones: hoy no habrá suerte con ellos.

Es que la pesca con mosca es todo un arte, el de imitar con hilos y artilugios la verdadera conformación de los insectos que se posan sobre el agua en las distintas etapas de su vida. De su naturalidad dependerá el éxito del pique.

La flotada del río Rivadavia, que dura todo el día y durante la cual los guías van acercando la embarcación a la orilla para que de vez en cuando se pruebe también la pesca de costa, es una de las más buscadas por los extranjeros, en su mayoría, norteamericanos. Sin duda, ésta es una época privilegiada, y Gonzalo no deja de señalarlo: las truchas están hambrientas y todavía confiadas, situación que será muy distinta en febrero, cuando hayan sido pescadas y devueltas más de una vez.

Mientras los pescadores aprovechan la apertura de la temporada, en otro sector del Parque Nacional los guías de montaña ponen a punto los últimos detalles de una nueva excursión que empezó a probarse en la temporada última, y que será sin duda una de las más atractivas de este verano: la navegación y el trekking hacia el mirador del glaciar Torrecillas.

Un buen equipo, el secreto de las excursiones

Un buen equipo, el secreto de las excursiones

El primer tramo lacustre, entre Puerto Chucao y Puerto Nuevo, es de 45 minutos, con un máximo de siete personas embarcadas. En Puerto Nuevo arranca la caminata a Laguna del Antiguo o Laguna Torrecillas, desde donde se divisan el glaciar y su umbral de caída.

El Torrecillas es el glaciar de más difícil acceso del Parque Nacional Los Alerces, tanto que aún no hay estudios sobre su patrimonio de hielo, lo que permitiría remontarse millones de años en la historia de la región. También falta -advierte Pablo Gervasini, responsable de esta excursión- un monitoreo del hielo y de la cantidad de glaciares que avanzan o retroceden.

Durante el primer tramo de la caminata se avanza sobre un antiguo cauce de rocas de origen aluvional, formado por el agua en un antiguo rebalse del glaciar. En escala más reducida se trata de un proceso semejante al del Perito Moreno. El glaciar avanza, se encuentra con un tope continental y rebalsa. Después del desborde, el glaciar se retrae. Existen antiguas fotografías que lo confirman y lo muestran mucho más avanzado. Lo que hoy queda es un relicto glaciario, muy pequeño de lo que fue alguna vez.

Para los excursionistas, lo más apasionante en este tramo es asistir a la regeneración del bosque. Sobre este cauce milenario se están formando musgos y líquenes, notros, pequeños coihues y helechos, que serán en el futuro un nuevo sector de densa vegetación.

El paso siguiente es la llegada al arroyo Torrecillas y desde allí la continuación por la margen sur del glaciar. Es preciso hacerlo muy despacio, ya que el borde de la laguna tiene una zona muy frágil -zona búffer- formada por algas y moluscos, donde no se debe transitar. Según la época de la visita cambian el color de la laguna y la cantidad de témpanos que flotan en la superficie, uno de los más hermosos espectáculos del Parque Nacional. Desde aquí se ve también el frente del glaciar que ingresa a la laguna y por detrás, el umbral de caída que tiene un desnivel de 500 metros.

Por el momento se trabaja en la señalización de la picada, con pircas que se divisan a lo largo del camino. Antiguamente, cuando había otro manejo del parque -dicen- este sendero ya existía y luego fue regulado por cuestiones de seguridad y protección del ambiente.

Con buena nieve hay mejor deshielo

Con buena nieve hay mejor deshielo

Hoy, el nuevo sendero surgido en las huellas del anterior fue aprobado por la seccional Lago Verde del Parque Nacional, encargada de preservar las especies autóctonas y autorizar el recorrido por este sector, que por cierto no es para cualquiera. Las dificultades del camino requieren cierto entrenamiento en las lides del trekking, y buen calzado para llegar al final del viaje y disfrutar como recompensa la vista del Torrecillas.

Por Pierre Dumas
Para LA NACION

Informes
Secretaría de Turismo de Esquel, avenida Alvear y Sarmiento. (02945) 451927.
infoturismo@esquel.gov.ar
www.esquel.gov.ar

Fuente y fotos: LaNacion.com

Mapa de la región de Esquel y el cercano Parque Nacional Los Alerces.


Ver Esquel y el Parque Nacional Los Alerces en un mapa ampliado

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2 Comments

  1. Hola Marina, gracias portu comentario.
    A mí me gusta mucho el parque, es un sitio que me da mucha paz. Ojalá puedas volver pronto por ahí. Nos gustaría mucho contar con una crónica tuya!

  2. Marina

    Toas las veces que leo noticias sobre este Parque Nacional, me emociono. Hace más de veinte años acampé allí, en Lago Verde y Lago Krugger. Pero lo que recuerdo con más placer es el río Rivadavia. En aquel tiempo no sé si existían excursiones de pesca. Las truchas prácticamente se veían en la superficie de un río color verde esmeralda impactante. Nosotros habíamos accedido caminando desde lago Verde, y creo recordar que estaba prohibido pescar. Se trataba de una belleza que tenía su encanto justamente porque el lugar era escasamente frecuentado. Serìa un verdadero sueño volver. Espero poder concretarlo pronto.
    Saludos.
    Marina De Rose

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